En la historia de la cultura popular hay personajes que nacen en un medio específico y terminan trascendiendo hasta convertirse en mitos modernos. Conan el Bárbaro es uno de ellos.
Creado en la década de 1930 para revistas pulp, el guerrero cimmerio ha atravesado casi un siglo de transformaciones: literatura, cómic, cine, televisión y videojuegos. Sin embargo, en cada etapa conserva algo esencial: la figura del hombre que enfrenta un mundo decadente con fuerza, astucia y voluntad indomable.
El origen literario: el Conan de Robert E. Howard
Conan apareció por primera vez en 1932 en la revista pulp Weird Tales, en el relato The Phoenix on the Sword. Su creador fue el escritor estadounidense Robert E. Howard, uno de los fundadores del género sword and sorcery.
Conan se ambienta en un pasado ficticio llamado Edad Hiboria, situado entre la caída de la Atlántida y las primeras civilizaciones históricas. En ese mundo salvaje surge Conan, un cimmerio —miembro de un pueblo bárbaro inspirado en los antiguos celtas— que comienza su vida como ladrón y aventurero y termina convertido en rey de Aquilonia.
Revista Weird Tales, donde Conan comezó a ser publicado con gran aceptación
El Conan literario dista mucho del simple guerrero musculoso. Howard lo describía como Astuto y culto: hablaba varios idiomas y aprendía rápidamente las costumbres de los pueblos civilizados; Desconfiado de la civilización, que veía como corrupta y decadente. En resumen Un sobreviviente pragmático, capaz de ser ladrón, mercenario, pirata o general según las circunstancias.
El Conan de los libros no es un conquistador mujeriego permanente, como se le representa posteriormente. Es protector, pero no sentimental. Capaz de admirar la belleza femenina, pero desprecia la vida doméstica. En los cuentos de Howard aparecen varias mujeres guerreras o dominantes, que Conan suele respetar o admirar. Esto era relativamente poco común en la literatura pulp de los años 30.
El Conan literario tampoco es el bárbaro antisocial que a veces se imagina. Puede establecer amistades profundas con algunos compañeros de armas. Si un enemigo lucha con honor o valentía, Conan puede incluso lamentar su muerte. En cambio, desprecia profundamente a los cobardes, conspiradores o hechiceros que manipulan desde las sombras.
El Conan de Howard no es un psicópata sediento de sangre. Su actitud frente a la lucha tiene varios matices. Puede ser brutal en combate, pero no es sádico. No tortura por placer ni mata innecesariamente. En varias historias incluso evita conflictos cuando no le convienen.
Hoy los libros de Conan son objetos de colección. Muy apreciados por los amantes de los relatos de Espada y Brujería.
Howard creó un personaje que funciona como una crítica a la civilización. La idea central del personaje es: “La barbarie es el estado natural de la humanidad; la civilización es un accidente”. Conan encarna esa filosofía.
Su moral es sencilla: lealtad a los compañeros, respeto al valor, desprecio por la cobardía, desconfianza hacia los reinos decadentes.
El Conan de los libros es más complejo que lo que el cine o el cómic nos han entregado. No es sólo un guerrero musculoso repartiendo hachazos a diestra y siniestra: es la encarnación del héroe enfrentado a un mundo corrupto. Esto es lo que lo hace inmortal.
La reinvención gráfica: Conan en el cómic
El salto a la cultura de masas llegó en 1970 cuando Marvel Comics lanzó la serie Conan the Barbarian.
El primer dibujante fue Barry Windsor-Smith, acompañado por el guionista Roy Thomas. Inspirado visualmente por las pinturas del artista Frank Frazetta, el Conan de Marvel consolidó la imagen moderna del personaje: cuerpo gigantesco, espada descomunal y un mundo lleno de brujería, monstruos y reinos exóticos. El Conan de los cómics, basado en las pinturas de Frazetta, introdujo escenas cargadas de erotismo y violencia.
Primer número de Conan, Octubre de 1970.
El éxito fue inmediato. La serie derivó en múltiples publicaciones, siendo la más famosa Savage Sword of Conan, una revista en blanco y negro destinada a lectores adultos. Al publicarse en formato de revista destinada a lectores adultos, y en blanco y negro, Conan podía mostrar escenas de violencia más intensas y cargadas de sensualidad (aunque nunca se mostró sexo explícito). No obstante, la estética sensual era más marcada.
Ilustradores como John Buscema dieron al personaje una presencia monumental que definió su imagen durante décadas.
El nivel de calidad de Conan en el Comic se aprecia en esta viñeta de John Buscema, de Agosto de 1975.
Los cómics aportaron varias cosas clave al mito: Una iconografía visual definitiva del personaje. Un universo narrativo más amplio, con decenas de historias nuevas. La consolidación del género fantasía heroica dentro del cómic estadounidense.
Gracias a estas publicaciones, Conan dejó de ser un héroe literario relativamente conocido para convertirse en un fenómeno internacional.
La hermosa plancha muda de Barry Windsor-Smith, para el Conan Nro. 7 de 1971.
El salto al cine: el Conan de Arnold Schwarzenegger.
La verdadera explosión de popularidad llegó en 1982 con la película Conan the Barbarian, dirigida por John Milius y protagonizada por Arnold Schwarzenegger.
Poster de la película Conan el Bárbaro, de 1982.
La película tomó elementos de los relatos de Howard pero creó una historia nueva. El joven Conan presencia el asesinato de sus padres a manos del culto de Thulsa Doom y crece como esclavo antes de convertirse en guerrero. Su búsqueda de venganza se transforma en una epopeya de violencia, filosofía y destino.
La cinta destacó por varios elementos que la volvieron un clásico: La monumental banda sonora de Basil Poledouris. Una estética épica inspirada en la pintura de Frank Frazetta. Un tono casi mitológico, con reflexiones sobre el poder y la voluntad
En 1984 se estrenó Conan the Destroyer, nuevamente con Schwarzenegger. Esta secuela optó por un tono más aventurero y cercano al cine de fantasía de los años 80, alejándose de la oscuridad filosófica de la primera película.
Aunque fue menos celebrada, consolidó definitivamente la imagen cinematográfica del personaje.
Conan el Bárbaro, de 2011. Interpretado por Jason Momoa. Un Conan más fiel a los relatos de Robert E. Howard.
En 2011 el personaje regresó al cine con Conan the Barbarian, protagonizada por Jason Momoa.
Esta versión intentó acercarse más al espíritu violento y brutal de los relatos originales de Howard. El nuevo Conan es más joven, más ágil y menos monumental que el de Schwarzenegger. Sin embargo, pese a su fidelidad estética a la fantasía heroica, la película no logró el impacto cultural de la versión de 1982.
Aun así, el personaje continúa vivo en novelas, cómics de editoriales como Dark Horse Comics y nuevas series publicadas nuevamente por Marvel Comics.
Un mito moderno de la fantasía
A casi un siglo de su creación, Conan sigue siendo uno de los pilares de la fantasía heroica. Su influencia puede verse en innumerables personajes posteriores: guerreros solitarios, mundos decadentes, reinos bárbaros y espadas enfrentadas a la hechicería.
Pero la verdadera fuerza del personaje está en su idea central: el individuo que enfrenta un mundo corrupto con su propia voluntad.
Frank Frazzeta realizó muchas pinturas y portadas de Conan. Hoy no se podría entender la estética de Conan sin los trabajos de Frazzeta.
Desde las páginas pulp de Robert E. Howard hasta las superproducciones de Hollywood, Conan ha cambiado de rostro muchas veces. Sin embargo, siempre sigue siendo el mismo guerrero que resumía su filosofía con una frase sencilla: “Confía en tu fuerza, vive libre y enfrenta el mundo tal como venga.”,
