Los soundtracks que son mejores que la película entera
Porque a veces la música se lleva el Oscar… aunque la peli no se lo merezca ni en karaoke.
Hay
películas que no sobrevivieron a la crítica, al paso del tiempo o a su
propio guion, pero que dejaron algo imposible de negar: un soundtrack tan bueno que da ganas de ponerlo en bucle mientras fingimos que jamás vimos la cinta.
Porque sí, hay veces que la banda sonora es la verdadera protagonista,
la que nos emociona, la que envejece bien… y la que nos hace pensar:
¿por qué no hicieron solo el disco?
Así
que, en nombre de todos los ñoños que seguimos haciendo playlists
cinéfilas, traemos una lista de esos casos donde la música salvó el
desastre.
Batman Forever (1995)
Antes
de que las pelis de Batman se pusieran filosóficas y existenciales,
Joel Schumacher nos regaló este carnaval neón con más spandex que drama.
Pero, ¡ay!, qué soundtrack. U2 con “Hold Me, Thrill Me, Kiss Me, Kill Me”, PJ Harvey, Nick Cave, Massive Attack y, sobre todo, Seal con “Kiss from a Rose”,
esa balada que sonaba en todos los bailes de colegio noventero y sigue
siendo más épica que cualquier escena de Val Kilmer murmurando desde la
Baticueva.
Godzilla (1998)
La
película quiso ser un blockbuster que aplastara taquillas… y terminó
aplastada por su propio soundtrack. Roland Emmerich nos dio un Godzilla
que parecía más lagarto de Jurassic Park con crisis de identidad, pero
la música, oh, la música.
El álbum reunió a Puff
Daddy y Jimmy Page destrozando (con cariño) “Kashmir” en “Come With
Me”, Jamiroquai con su funk alienígena “Deeper Underground”, y Foo
Fighters, Ben Folds Five, Silverchair, Green Day… básicamente, el 98 en estéreo.
El disco vendió más que la película emocionó.
Blade: Trinity (2004)
La trilogía cerró con más cansancio que estilo, pero el soundtrack fue pura dinamita.
The RZA, The Crystal Method, Massive Attack, DJ Shadow y hasta Fatboy Slim se unieron para crear un monstruo electrónico-urbano que hoy suena mejor que nunca.
Mientras
Wesley Snipes peleaba con el guion (literalmente), la música lo hacía
por él con beats que podrían cortar vampiros en dos.
El film fue un error; el álbum, una leyenda del techno gótico.
Spawn (1997)
Ah, Spawn. Ese intento noventero de cine de cómic oscuro que terminó pareciendo demo técnico de PlayStation 1.
Pero su soundtrack… ¡oh, gloria industrial!
Fue un experimento adelantado a su época: mezcló rock y electrónica con Metallica + DJ Spooky, Filter + Crystal Method, Marilyn Manson + Sneaker Pimps, Slayer + Atari Teenage Riot.
Una colaboración demencial que sonaba como si el infierno tuviera rave.
El disco fue tan innovador que hoy es de culto; la película, un GIF pixelado de su tiempo.
La Reina de los Condenados (2002)
La película quiso ser terror gótico adolescente y terminó como videoclip de MTV, pero su banda sonora escrita por Jonathan
Davis (Korn) es puro nu metal de principios de los 2000. Static-X,
Deftones, Chester Bennington, Tricky, Marilyn Manson, Disturbed…
todos haciendo que Lestat parezca más una estrella de rock que un
vampiro. De hecho, nadie recuerda la trama, pero sí ese riff inicial de
“Forsaken”.
Tron: Legacy (2010)
Disney probablemente esperaba vender figuras luminosas, pero lo que vendió fue un disco épico de Daft Punk,
que convirtió una secuela tibia en una experiencia sensorial. El score
es tan potente que sigue sonando en gimnasios, trailers y playlists para
programar. Si el futuro tiene sonido, es este. Lástima que la peli
tenga el carisma de un USB.
Escuadrón Suicida (2016)
Todos
fuimos engañados. Ese tráiler con “Bohemian Rhapsody” prometía caos
elegante, rock desenfrenado y antihéroes con estilo. Lo que obtuvimos
fue una junta de villanos confundidos y un guion que necesitaba terapia.
Pero el soundtrack —con Twenty One Pilots, Eminem, Panic! at the Disco, y claro, Queen— fue fuego puro. Fue como si Warner dijera: “la película no se entiende, pero el Spotify va a romperla”.
Crepúsculo (2008)
Sí, sí, los vampiros que brillan. No lo niegues, tú también lo escuchaste. Muse, Paramore, Iron & Wine, Radiohead…
ese soundtrack era tan intenso que hacía parecer que Bella realmente
tenía emociones. Mientras el triángulo amoroso tartamudeaba entre
mordidas y miradas, la música hacía todo el trabajo pesado. Si Twilight
fuera solo un disco, estaríamos hablando de un clásico indie
melancólico, no de una saga de memes eternos.
Al final, hay películas que se olvidan, pero soundtracks que se quedan grabados en el alma (y en el auto cuando olvidas cambiar de playlist).
Porque a veces, el verdadero héroe no lleva capa ni guion: lleva un
bajo, un sintetizador y una melodía que sigue sonando mucho después de
los créditos.
¿Y tú? ¿Qué soundtrack salvarías del naufragio cinematográfico?