La galaxia muy, muy lejana volvió a la pantalla grande con The Mandalorian & Grogu,
una película dirigida por Jon Favreau y producida junto al arquitecto
máximo del fan service galáctico: Dave Filoni. Y sí… esto se siente
exactamente como si alguien hubiese mezclado un western de Clint
Eastwood, una campaña de RPG espacial y una caja completa de figuras
vintage de Kenner.
La historia vuelve a seguir al MandalorianDin Djarin, interpretado por Pedro Pascal, acompañado obviamente por el pequeño devorador de merchandising conocido como Grogu. Pero esta vez el viaje viene cargado de criaturas nuevas, mafias galácticas y bastante ADN clásico de Star Wars. Porque si algo entendieron Favreau y Filoni, es que los fans felices son aquellos que ven monstruos raros cada quince minutos.
Entre las nuevas especies y criaturas destacan unos brutales depredadores
del desierto que parecen el resultado de cruzar un rancor con un kaiju
criado en Tatooine, además de enormes bestias acuáticas usadas por
piratas espaciales y pequeños droides salvajes que funcionan casi como
jawas versión gremlin. Todo muy “si no puede venderse como figura de
acción, no entra al montaje final”.
Y sí… regresan los Hutt.
La
película introduce nuevamente a los legendarios señores criminales de
la galaxia, expandiendo el lado mafioso que tanto recuerda al palacio de
Jabba en Star Wars: Episode VI – Return of the Jedi. Hay escenas completas que parecen sacadas de un cómic de criminales espaciales:
cantinas oscuras, apuestas ilegales, cazarrecompensas y criaturas
babosas gigantes negociando como si fueran directores ejecutivos del
lado oscuro. Básicamente, Breaking Bad… pero con más tentáculos.
También aparecen Sigourney Weaver y Jeremy Allen White
en roles que expanden la escala del conflicto galáctico. Weaver aporta
esa presencia de comandante veterana que parece capaz de sobrevivir
tanto a xenomorfos como a stormtroopers incompetentes, mientras White sorprende en un personaje mucho más peligroso
y ambiguo de lo esperado. Y claro, cada vez que aparece un Hutt en
pantalla, automáticamente todo se siente como una partida de Star Wars
Battlefront con presupuesto ilimitado.
Visualmente la película se ve enorme. El salto desde Disney+ al cine realmente se nota.
Las persecuciones espaciales, los escenarios prácticos y las criaturas
tienen esa vibra clásica que recuerda a la trilogía original de George
Lucas. Hay planetas llenos de mercados alienígenas, criaturas mecánicas y
cazadores espaciales que parecen salidos directamente del borde
exterior.
Pero hay que decir, la película juega demasiado seguro y
nunca alcanza el peso épico que prometía el regreso cinematográfico de
Star Wars. Más de un crítico la describió como “un episodio premium de
streaming llevado a IMAX”. Y siendo honestos… algo de razón tienen.
Aun así, para los fans más ñoños, esto es básicamente un buffet libre de referencias galácticas.
Hay guiños a la Primera Orden y la Nueva República, Star Wars Rebels, y
momentos donde Din Djarin entra caminando a una pelea como si fuera el
último Jedi Gunslinger del universo.
Trailer:
En
resumen: The Mandalorian and Grogu no parece ser “El Imperio
Contraataca” de esta generación… pero tampoco es un desastre digno del
archivo secreto de Exegol. Es una aventura entretenida, visualmente
potente y hecha claramente para fans que extrañaban sentir Star Wars
como una matiné galáctica. El problema es que, después de tantos años
esperando el regreso de la saga al cine, muchos querían una nueva
esperanza… y recibieron un muy buen side quest.