Crítica: The Mandalorian & Grogu

Mr. Ñoño 2026-05-21 2


La galaxia muy, muy lejana volvió a la pantalla grande con The Mandalorian & Grogu, una película dirigida por Jon Favreau y producida junto al arquitecto máximo del fan service galáctico: Dave Filoni. Y sí… esto se siente exactamente como si alguien hubiese mezclado un western de Clint Eastwood, una campaña de RPG espacial y una caja completa de figuras vintage de Kenner.




La historia vuelve a seguir al Mandalorian Din Djarin, interpretado por Pedro Pascal, acompañado obviamente por el pequeño devorador de merchandising conocido como Grogu. Pero esta vez el viaje viene cargado de criaturas nuevas, mafias galácticas y bastante ADN clásico de Star Wars. Porque si algo entendieron Favreau y Filoni, es que los fans felices son aquellos que ven monstruos raros cada quince minutos.
Entre las nuevas especies y criaturas destacan unos brutales depredadores del desierto que parecen el resultado de cruzar un rancor con un kaiju criado en Tatooine, además de enormes bestias acuáticas usadas por piratas espaciales y pequeños droides salvajes que funcionan casi como jawas versión gremlin. Todo muy “si no puede venderse como figura de acción, no entra al montaje final”.




Y sí… regresan los Hutt.

La película introduce nuevamente a los legendarios señores criminales de la galaxia, expandiendo el lado mafioso que tanto recuerda al palacio de Jabba en Star Wars: Episode VI – Return of the Jedi. Hay escenas completas que parecen sacadas de un cómic de criminales espaciales: cantinas oscuras, apuestas ilegales, cazarrecompensas y criaturas babosas gigantes negociando como si fueran directores ejecutivos del lado oscuro. Básicamente, Breaking Bad… pero con más tentáculos.

También aparecen Sigourney Weaver y Jeremy Allen White en roles que expanden la escala del conflicto galáctico. Weaver aporta esa presencia de comandante veterana que parece capaz de sobrevivir tanto a xenomorfos como a stormtroopers incompetentes, mientras White sorprende en un personaje mucho más peligroso y ambiguo de lo esperado. Y claro, cada vez que aparece un Hutt en pantalla, automáticamente todo se siente como una partida de Star Wars Battlefront con presupuesto ilimitado.





 Visualmente la película se ve enorme. El salto desde Disney+ al cine realmente se nota. Las persecuciones espaciales, los escenarios prácticos y las criaturas tienen esa vibra clásica que recuerda a la trilogía original de George Lucas. Hay planetas llenos de mercados alienígenas, criaturas mecánicas y cazadores espaciales que parecen salidos directamente del borde exterior.

Pero hay que decir, la película juega demasiado seguro y nunca alcanza el peso épico que prometía el regreso cinematográfico de Star Wars. Más de un crítico la describió como “un episodio premium de streaming llevado a IMAX”. Y siendo honestos… algo de razón tienen.
Aun así, para los fans más ñoños, esto es básicamente un buffet libre de referencias galácticas. Hay guiños a la Primera Orden y la Nueva República, Star Wars Rebels, y momentos donde Din Djarin entra caminando a una pelea como si fuera el último Jedi Gunslinger del universo.


Trailer:

En resumen: The Mandalorian and Grogu no parece ser “El Imperio Contraataca” de esta generación… pero tampoco es un desastre digno del archivo secreto de Exegol. Es una aventura entretenida, visualmente potente y hecha claramente para fans que extrañaban sentir Star Wars como una matiné galáctica. El problema es que, después de tantos años esperando el regreso de la saga al cine, muchos querían una nueva esperanza… y recibieron un muy buen side quest.