La serie japonesa que enseñó al mundo que un héroe podía medir 40 metros y seguir siendo profundamente humano
En 1966, mientras Estados Unidos vivía la explosión de Star Trek y Batman, al otro lado del Pacífico nacía un héroe completamente distinto: no llevaba capa, no ocultaba su identidad tras una máscara, no provenía de Krypton ni de Gotham.
Era un gigante plateado y rojo que descendía del espacio para defender a la humanidad de monstruos colosales. Su nombre era Ultraman.
Sesenta años después, continúa siendo uno de los mayores íconos de la cultura popular japonesa y el padre espiritual de prácticamente todos los héroes gigantes que vinieron después. Su influencia alcanza el cine, la televisión, el anime, los videojuegos e incluso las actuales producciones de Marvel y Hollywood.
Todo comenzó con un hombre llamado Eiji Tsuburaya
Para entender Ultraman primero hay que conocer a Eiji Tsuburaya. Su nombre quizás no sea tan famoso como Walt Disney o George Lucas, pero para los fanáticos del cine fantástico ocupa un lugar igualmente importante.
Tsuburaya fue el maestro de los efectos especiales japoneses y el responsable de crear las impresionantes secuencias de destrucción de Godzilla (1954). Después del éxito del Rey de los Monstruos decidió fundar su propio estudio: Tsuburaya Productions.
Su sueño era crear una serie que mezclara ciencia ficción, aventura y monstruos gigantes, pero donde el protagonista fuera el héroe y no la criatura.
Así nació Ultraman.
Eiji Tsuburaya y su cración, Ultraman.
¿Quién era Ultraman?
La premisa era sencilla y brillante: Un extraterrestre perteneciente a la Nebulosa M-78 perseguía a un monstruo espacial cuando accidentalmente chocaba con el avión del oficial científico Shin Hayata, miembro de la Patrulla Científica.
Para salvarle la vida, el ser de luz fusionaba su existencia con la del piloto. Desde ese momento ambos compartían un mismo cuerpo.
Cuando la Tierra estaba en peligro, Hayata utilizaba la famosa Beta Capsule para transformarse en Ultraman.
Era un concepto novedoso: El héroe no ocultaba una identidad secreta por egoísmo. Compartía literalmente su vida con otro ser.
Tres minutos para salvar al mundo
Uno de los elementos más recordados de la serie era también uno de sus mayores aciertos dramáticos:
Ultraman no era invencible. Su energía provenía del Sol.
Cuando combatía en la Tierra sólo podía permanecer transformado durante aproximadamente tres minutos. Entonces comenzaba a parpadear la luz azul del pecho.
Ese pequeño detalle aumentaba enormemente la tensión. Cada batalla tenía un reloj invisible. El héroe debía derrotar al monstruo antes de quedarse sin energía.
El rayo que disparaba siempre al acabar sus tres minutos der energía solar.
Monstruos con personalidad
Una de las grandes fortalezas de Ultraman fue la imaginación de sus enemigos.
No eran simples animales gigantes. Cada uno tenía un diseño y una historia propios. Incluso algunos son tan recordados como el propio Ultraman:
Baltan, posiblemente el rival más famoso de Ultraman.
Red King, símbolo de fuerza bruta.
Gomora, convertido con el tiempo en uno de los monstruos más queridos por los fanáticos.
Zetton, el enemigo que logró lo impensado: derrotar a Ultraman en el episodio final.
Muchos de estos kaijū ("bestia extraña" o "monstruo gigante") han aparecido durante seis décadas en nuevas series y películas.
Hoy son tan populares en Japón como los propios héroes.
Monstruos con personalidad. Cada niño tenía su favorito, que muchas veces eran recurrentes en el programa.
Más que peleas entre gigantes
Aunque la serie era conocida por sus espectaculares combates, sus historias escondían mensajes sorprendentemente profundos.
Ultraman hablaba de: contaminación ambiental; experimentación científica irresponsable; uso de la energía nuclear; ambición militar; convivencia entre especies; sacrificio personal; cooperación internacional.
En plena Guerra Fría, muchas historias defendían la idea de que la ciencia debía utilizarse para proteger la vida y no para destruirla.
Era una filosofía profundamente optimista y esperanzadora, especialmente para la audiencia formada principalmente por niños y adolescentes.
Un fenómeno mundial
Durante los años sesenta y setenta Ultraman comenzó a exportarse a numerosos países. Llegó a Estados Unidos, a gran parte de América Latina, y Europa, al Sudeste Asiático. Por supuesto, se convirtió en un auténtico fenómeno en China y otros países asiáticos.
Así, la imagen del gigante plateado luchando entre edificios se transformó en un símbolo de la infancia para millones de personas.
Ultraman también llegó al manga. En Argentina fue publicado por la revista Billiken a inicios de los años 70's, convirtiendose en el primer manga a ser publicado en Latinoamérica.
¿Por qué era tan espectacular?
Hoy estamos acostumbrados a ver efectos digitales perfectos, pero en 1966 Ultraman parecía ciencia ficción hecha realidad.
Cada episodio ofrecía: monstruos completamente distintos; explosiones reales; miniaturas increíblemente detalladas; rayos de energía; naves espaciales; ciudades destruidas y peleas coreografiadas como si fueran artes marciales.
Todo ello realizado con recursos sorprendentemente limitados. La creatividad compensaba cualquier limitación técnica. Y muchas veces lo hacía mejor que el CGI moderno.
Un héroe diferente
A diferencia de Superman o Batman, Ultraman jamás actuaba por orgullo. No buscaba reconocimiento. Ni siquiera pertenecía a la Tierra. Era un visitante que protegía un planeta que no era el suyo.
Representaba valores muy japoneses: sacrificio; disciplina; cooperación; humildad; responsabilidad.
Quizás por eso sigue siendo tan querido. No era simplemente el más fuerte: era el más noble.
La influencia que dejó
Aparte de las numerosas expansiones del “Ultraverso”, incluyendo personajes como Ultraseven (con su propia serie o Spinoff), sin Ultraman difícilmente existirían muchas de las franquicias modernas de superhéroes japoneses.
Su ADN puede encontrarse en: Kamen Rider; Super Sentai (que dio origen a los Power Rangers); Evangelion, sin contar los numerosos animes de robots gigantes e incontables videojuegos y mangas.
Incluso Guillermo del Toro reconoció la enorme influencia del universo de Ultraman al crear Pacific Rim.
Ultraman marcó fuerte influencia, como en la película Pacific Rim, del año 2013.
El gigante que nunca dejó de proteger la Tierra
Han pasado sesenta años desde que un ser proveniente de la Nebulosa M-78 apareció por primera vez en las pantallas japonesas.
Los efectos especiales han cambiado, la televisión ha evolucionado. Los monstruos ahora pueden crearse por computador. Sin embargo Ultraman sigue representando la misma idea que emocionó al público en 1966: Que incluso frente a amenazas gigantescas, siempre existe espacio para el coraje, la ciencia y la esperanza.
Porque, al final, Ultraman nunca fue simplemente un gigante que derrotaba monstruos. Fue el símbolo de que el verdadero heroísmo consiste en proteger a los demás, aunque sólo se tengan tres minutos para hacerlo.
