Nos ha dejado Catherine O’Hara, la reina invisible de la comedia moderna.

Too Ñoño 2026-01-30 1



 Hoy, 30 de Enero de 2026, falleció Catherine O’Hara, actriz que durante décadas fue una presencia constante —y decisiva— en la cultura popular. No siempre al centro del poster, casi nunca subrayada por la crítica, pero siempre fundamental. Su carrera es la prueba de que la comedia más influyente no siempre es la más ruidosa. 

Catherine O’Hara comienza su carrera en los años setenta con Second City Television (SCTV), la mítica cantera del humor canadiense. Allí comparte escena con nombres que luego definirían la comedia norteamericana: John Candy, Eugene Levy y Rick Moranis.

En SCTV’s Catherine O’Hara junto a Andrea Martin, John Candy y Eugene Levy, en 1983.


 Es aqui, en sus inicios donde O’Hara perfecciona su sello: personajes excesivos pero creíbles, un timing quirúrgico para los gags, una habilidad única para hacer humana la caricatura que define a un personaje de comedia. Ese entrenamiento marcará toda su carrera. 

En 1988, O’Hara entra al imaginario global con Beetlejuice, dirigida por Tim Burton. Como Delia Deetz —artista conceptual, narcisista, absurdamente intensa— O’Hara crea un personaje que: parodia el mundo del arte contemporáneo, anticipa décadas de sátira cultural y, sin duda, roba cada escena sin imponerse. 

Delia no es el centro del relato, pero es su conciencia irónica. En esta película, O’Hara demostró sobradamente que no necesitaba liderar la historia para dominarla. 

Catherine O’Hara junto a Jeffrey Jones y Glen Shadix, en Beetlejuice, 1988.


Dos años después llega el rol por el que millones la reconocen: Kate McCallister en Mi Pobre Angelito (Home Alone). En esta película interpreta a la madre que redefinió el caos familiar. Interpretando a una madre disfuncional, O’Hara convierte el arquetipo de las madres de comedia hollywoodense en algo más complejo: una madre con ansiedad real, una madre con amor desbordado, una madre que aún siendo disfuncional, siente la culpa y el miedo, que son la base de su determinación.

Su carrera contrarreloj para volver con su hijo no es sólo el motor emocional de la película: es lo que humaniza una comedia que pudo haber sido puro slapstick. Sin duda, sin O'Hara "Mi pobre angelito" habría sido sólo divertida; con ella, fue memorable

Catherine O’Hara junto a Macaulay Culkin en Mi Pobre Angelito, 1990.


Otro eje fundamental de su carrera fue su sociedad creativa con Eugene Levy, una de las duplas más duraderas del humor contemporáneo. Esa alianza alcanza su cima con Schitt’s Creek, donde O’Hara crea a Moira Rose, un personaje que ya pertenece al panteón de la comedia: voz imposible, vestuario barroco, fragilidad emocional bajo capas de artificio. 

Por este papel, O’Hara recibe finalmente el reconocimiento institucional: Emmy, Globos de Oro, SAG Awards. Tardío, pero más que merecidos. 

Catherine O’ Hara, nuevamente junto a Eugene Levy en Schitt’s Creek,2015.


Lo fascinante de Catherine O’Hara es que nunca persiguió el estrellato clásico. Su carrera se construye desde: personajes secundarios que eclipsan a los principales, comedias populares y cine de autor lo que complementó con televisión, cine, animación y doblaje.

Hoy, O’Hara es referencia para nuevas generaciones de actores y guionistas. No como “diva”, sino como arquitecta del tono: la que sabe cuándo exagerar, cuándo frenar y cuándo dejar que el silencio haga el remate. 

En una frase: Catherine O’Hara no cambió la comedia gritando más fuerte, sino afinando mejor.

La escena magistral de Bettlejuice, donde se aprecia todo el talento y delicadeza de Catherine O'Hara