Como habría dicho Cary Grant: "Si vas a robar, róbale al mejor». Esta frase resume a quienes se han inspirado en un director que ha sido "homenajeado" (entiéndase copiado) hasta el cansancio. Estamos hablando de Akira Kurosawa, director japonés que ha sido imitado "ad nauseam" por todos los grandes directores de cine, sobre todo occidentales.
Para esta oportunidad, me voy a centrar en lo que, para mi, es su obra cumbre: "Los 7 Samuraís", y cómo en esta película Kurosawa crea las bases de todo el cine, comic y series de aventuras del siglo XX y XXI, imponiendo los patrones de cómo contar una historia de acción que tanto disfrutamos hoy en día. Desde Los 7 magníficos (copia al calco de Los 7 Samuraís), hasta "Mad Max: Fury Road", se han inspirado, e incluso copiado descaradamente escenas de "Los 7 Samuraís".
Para qué hablar de la estructura argumental, la iluminación y la introducción del clima como elementro dramático, innovaciones de Kurosawa, que están presentes hoy en casi todas las películas de acción, e incluso de animación como "Bichos".
Quisiera advertirles que durante este análisis, voy a excluir la película "Los 7 magníficos", ya que es idéntica a "Los 7 Samuraís", pero ambientada como western.
Los siete magníficos, en dos versiones de Hollywood, ambas copias exactas de los 7 Samurai
La influencia de "Los 7 Samuraís".
Cuando Los 7 Samuraís se estrenó en 1954, Akira Kurosawa no solo dirigió una película: definió una gramática narrativa que, setenta años después, sigue organizando la forma en que el cine y el cómic cuentan historias de equipos, sacrificio y heroísmo.
Desde el western hasta la ciencia ficción, desde el blockbuster hasta la novela gráfica, Los 7 Samuráis funciona como un esqueleto narrativo reutilizable, casi invisible, pero omnipresente.
Sin duda, el gran aporte e innovación que "Los 7 Samuraís" aporta es el nacimiento del “equipo de especialistas”. Sí, la gran aportación estructural de esta obra fundacional es la formación del grupo. No un héroe único, sino un equipo de individuos incompletos, cada uno con una habilidad específica y una personalidad definida.
Este modelo se ha convertido en estándar: Reclutamiento progresivo (The Italian job, Star Wars), la presentación clara de roles (Ocean's Eleven, Guardianes de la galaxia), los conflictos internos de los miembros del equipo (The avengers, en que cada incorporación suma poder y conflicto) y la cooperación forzada para conseguir un fin (El señor de los anillos -la comunidad del anillo-, Los 12 del patíbulo).
La comunidad del anillo, aunque el libro y la película son exactamente del mismo año, 1954, el enfoque dado por Peter Jackson, está claramente basado en Los 7 Samuraís
El gran aporte de "Los 7 Samuraís".
Sin duda el gran aporte es el sacrificio final, la muerte como redención. Lo vemos en el cine bélico, en el cine de atracos, en los superhéroes y, muy especialmente, en la ciencia ficción. La redención en Los 7 Samuraís, y en el cine de Kurosawa, no se trata solo de morir, sino de dar sentido a una vida fallida, violenta o incompleta.
Ejemplos de ello tenemos: Blade Runner 2049, K elige sacrificarse; Logan, un héroe roto muere defendiendo un futuro que no verá; Children of Men, Theo recupera la fe muriendo por salvar lo que queda de la humanidad.
Películas como Star Wars, Rogue One: A Star Wars Story o incluso relatos derivados como Rogue Squadron beben directamente de esta estructura: misión imposible, grupo reducido, destino trágico.
En Logan, Wolverine muere defendiendo un futuro que no verá. Su sacrificio final es su redención.
Los roles: un reparto arquetípico.
Kurosawa no inventó los arquetipos, pero los ordenó con una claridad moderna. En Los 7 Samuraís cada personaje cumple una función dramática reconocible, que el cine posterior ha replicado casi sin cambios:
El guía sabio: Kambei, el líder, no es el más fuerte, sino el más lúcido. Es el antecedente directo de: Obi-Wan Kenobi, El profesor X. Es el mentor cansado que sabe que no verá el final.
El novato: Katsushirō representa la mirada del espectador: aprende, duda, se equivoca. Sin él, la épica sería fría. Es Luke Skywalker antes de Luke Skywalker.
El alivio cómico: Kikuchiyo, interpretado magistralmente por Toshiro Mifune, rompe la solemnidad. Es caótico, humano, contradictorio. Y, precisamente por eso, el más trágico. Harley Quinn en Suicide Squad.
Este equilibrio entre tonos —épica, comedia, drama— es hoy una regla no escrita del entretenimiento popular.
El reparto arquetipo de los personajes de Star Wars obedece a las bases planteadas por Kurosawa
El arco de los personajes: cambiar y morir.
En Los 7 Samuráis, nadie sale intacto. Cada personaje tiene un arco claro: El sabio confirma su pesimismo; el novato pierde la inocencia; el fanfarrón encuentra dignidad; los aldeanos sobreviven, pero no triunfan. Con ésto he descrito el 90% de las películas de acción del siglo XX y XXI.
Sin duda el cine y el comic moderno han hecho suya esta lógica: el cambio tiene un precio.En Rogue One, por ejemplo, los personajes no evolucionan para vivir mejor, sino para morir con sentido. Todos saben -o intuyen- que no volverán. Son un equipo descartable desde el minuto uno, el arco de los personajes consiste en aceptar que no hay redención pública, el sacrificio es absurdo… pero necesario.
"Rouge One:A Star Wars Story". El sacrificio final. Desde el principio, todos los que vimos alguna vez "Star Wars, A new hope", teníamos claro que todos debían morir.
Ese es un legado profundamente kurosawiano.
El sacrificio final es el redentorio en Los 7 Samuraís: ganar perdiendo. En Logan, Wolverine es el viejo guerrero en su lucha crepuscular: su cuerpo está roto, el mito agotado; el futuro ya no le pertenece. Logan no muere como héroe, sino como padre.
Este concepto de Kurosawa en "Los 7 Samuraís" queda desgarradoramente claro en la frase final de Kambei que es demoledora: “Otra vez hemos perdido. Los campesinos han ganado, no nosotros". Aquí está la clave ética de la película —y su herencia—: El heroísmo no garantiza recompensa, la victoria puede no pertenecerte, el sacrificio puede ser anónimo. Qué más anónimo que el sacrificio final de "Salvando al soldado Ryan".
El patrón que Kurosawa establece en Los 7 Samuraís es claro: no existe un “mañana mejor”, no hay recompensa al héroe, la muerte hace que el sentido reemplace al triunfo. El héroe no se salva: se alinea consigo mismo.
"Salvando al soldado Ryan", la quintaescencia del legado de Kurosawua en los 7 Samuraís: Nadie sobrevive. Todos mueren por un desconocido sin enterarse que lo habían logrado
Creando un nuevo canon.
Los 7 Samuraís crea la piedra angular del cine contemporáneo y el cómic adulto: el héroe moderno no conquista, resiste. Su influencia es gravitante en el séptimo y noveno arte: Equipos de antihéroes; roles bien definidos; muertes funcionales a la historia y narrativas corales.
Desde Watchmen hasta Saga, desde The Avengers hasta el manga moderno, la lógica es la misma: un grupo roto que funciona solo durante una crisis.
"Suicide Squad", Los 7 disfuncionales que siguen al 100% el nuevo canon de Kurosawa
Los 7 Samuráis no envejece porque no depende de su ambientación, sino de su estructura. Cambian los trajes, las armas, los planetas. Pero el molde sigue intacto.
Cada vez que el cine o el cómic reúne a un grupo de especialistas para una misión imposible, Kurosawa vuelve a dirigir en silencio.